Redacción. Madrid despidió ayer jueves a los 248 niños y niñas saharauis que han pasado el verano en familias de acogida de la comunidad a través del programa ‘Vacaciones en Paz’. Después de dos meses en la capital y otros municipios madrileños, los pequeños regresan a partir de hoy a los campamentos de Tindouf, de los que llegaron a finales de junio.
«Sois los mejores embajadores de vuestro país, sois su futuro», ha dicho el alcalde en funciones, Ignacio Murgui, que ha presidido el acto de despedida. «Para esta ciudad es importante que estéis aquí representándolo. Esperamos que regreséis más veces y os agradecemos vuestro tesón, vuestro compromiso con la libertad, que es el compromiso con los derechos humanos».
A la cita han asistido también el tercer teniente de alcalde, Mauricio Valiente, la portavoz del gobierno Municipal, Rita Maestre y representantes de todos los grupos municipales: Purificación Causapié, del Grupo Socialista, Miguel Angel Redondo, del Grupo de Ciudadanos, y Jose Luis Moreno, del Grupo del PP. También han acudido al acto, acompañando a los niños y niñas saharauis y a las familias de acogida, miembros de la Federación madrileña de Asociaciones de Solidaridad con el Sáhara, y el delegado del Frente Polisario en Madrid, Abdullah Arabi.
Los niños han recibido, además de numerosas muestras de cariño y solidaridad, una mochila con regalos de la capital, y han participado en un espectáculo de Cuentacuentos con sus familiares.
‘Vacaciones en Paz 2016’ en un proyecto que se inserta en un marco de solidaridad y ayuda desinteresada a niños y niñas nacidos en los campamentos de refugiados saharauis, situados desde el año 1976 en la zona de la Hamada argelina de Tindouf. Se trata de que estos niños, que han nacido en el exilio y están creciendo en un clima de guerra y en duras condiciones ambientales (en verano se pueden alcanzar los 50ºC), pasen unas vacaciones que sean enriquecedoras para ellos desde todos los puntos de vista.
Durante su estancia en España, los niños y niñas realizan numerosas actividades educativas, lúdicas, deportivas y culturales, conocen de primera mano las costumbres españolas, y perfeccionan el castellano, que es el segundo idioma oficial de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Por otra parte, a través de un protocolo establecido y unificado para todo el territorio español, se les realizan revisiones médicas en los servicios de pediatría de los Centros de Salud, lo cual es inviable en los campamentos de refugiados de los que proceden. Gracias a la dieta variada y equilibrada que les proporcionan las familias que los acogen, los pequeños vuelven a recuperar los niveles de nutrientes necesarios para un normal desarrollo, tan importante en estas edades. Además se administran tratamientos médicos específicos a quienes los necesitan.
Para las familias españolas, acoger a estos niños y niñas es, no sólo una buena oportunidad de conocer la cultura saharaui, que tantos lazos culturales e históricos tiene con la española, sino también es una experiencia emocional muy importante y profunda, como lo demuestra el hecho de que posteriormente los componentes de estas familias visitan a los niños en los campamentos para conocer a sus familiares y el entorno en el que viven.
Más historias
Madrid concede ayudas de alimentación a 220.000 personas durante el covid-19
Madrid ilumina de naranja La Real Casa de Correos
Madrid acoge el homenaje nacional a las víctimas del Covid-19